El bajón de energía después de comer es casi universal, y cada vez más empresas y profesionales independientes están respondiendo con una herramienta sencilla: la siesta corta, de no más de 20 a 25 minutos.
Especialistas en medicina del sueño explican que una siesta de esta duración permite recuperar alerta y concentración sin entrar en las fases de sueño profundo, que son las que dejan esa sensación de aturdimiento al despertar. Pasado ese margen, el efecto se revierte.
La recomendación práctica es programarla temprano en la tarde, en un espacio con poca luz y sin pantallas, y usar una alarma — la clave no es dormir bien, sino dormir poco y a tiempo.