Los niveles de agua de los embalses más grandes de Estados Unidos se desplomaron este año hasta alcanzar niveles más bajos en décadas a causa de histórica sequía que amenaza el suministro hídrico del país.

El lago Powell, que supone el segundo embalse más grande del país y que atraviesa los estados de Utah y Arizona, descendió en su nivel más de un metro en un solo mes, lo cual se considera como un nivel bajo y preocupante para el suministro energético y de agua en la región, según los últimos datos de la Oficina de Recuperación de los Estados Unidos (USBR, en inglés).