Por primera vez en 34 años, la Real Academia Sueca de Ciencias decidió conceder el Premio Nobel de Física 2026 a una sola persona: Francis Halzen "por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico".
Los neutrinos son partículas subatómicas que prácticamente no interactúan con la materia. De hecho, se calcula que mientras lees este artículo, más de 60 mil millones de neutrinos, la mayoría de los cuales se originaron en el Sol, atraviesan cada centímetro cuadrado de la piel de cada uno de nosotros y del planeta sin que nos demos cuenta.
Pero Francis Halzen comprendió que el hielo del Polo Sur podía utilizarse para rastrear estas esquivas partículas, en particular las que se originan en "procesos de enorme energía en el universo lejano", pues en esa latitud no se confundirían con los generados por el Sol y podrían brindar información sobre esos lejanos entornos.
Estas detecciones de neutrinos, que IceCube registra continuamente, "aportarán a los investigadores conocimientos inéditos sobre los entornos violentos en los que se generan los neutrinos de alta energía, e incluso podrían revelar fenómenos cósmicos hasta ahora desconocidos", concluye.