Si bien hasta el momento México se ha librado en gran medida de los aranceles más severos de Trump, que han alimentado una amarga disputa comercial con Canadá y otros aliados estadounidenses, es una realidad que el líder republicano ha atacado repetidamente el tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, y, en julio, Washington se negó a renovarlo, optando en cambio por revisiones anuales, lo que deja a las empresas con la incertidumbre sobre el régimen arancelario al que se enfrentarán de un año a otro.
Esta incertidumbre está disuadiendo las nuevas inversiones y llevando a algunas empresas ya establecidas en México a buscar activamente otras opciones.
A esto se suma la profunda reforma judicial de México de 2024, que reemplazó a los jueces designados por jueces electos, lo que inquieta a las empresas preocupadas por el Estado de Derecho.
El T-MEC es esencial para México, la segunda economía más grande de Latinoamérica: cerca del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos, y casi el 89% de esos 1,500 millones de dólares diarios en bienes están bajo el paraguas del tratado.
La inversión extranjera directa (IED) en México alcanzó un récord de casi 35 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026, según cifras oficiales preliminares.
Sin embargo, casi la totalidad fue reinversión de utilidades y solo un 7.8 por ciento provino de nuevas inversiones. Los datos preliminares muestran que la nueva inversión extranjera cayó un 13 por ciento en el primer semestre de 2026 con respecto al mismo período año anterior, lo que indica que México podría estar teniendo dificultades para atraer nuevo capital.