Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Deja rodar mi corazón. Va ciego

y con la muerte a cuestas. Anda, deja

que si la vida madre se le aleja

la busque a tientas como niño en ruego.

 

No soy más que un crepúsculo sin fuego.

Sólo me queda una memoria vieja

y un torvo grito convertido en queja.

Aquí me tienes. Mira, a ti me entrego

        

todo atado y de todo desatado,

vestido en desnudez y sin orgullo.

Huérfano de mí mismo, ya he borrado

        

mi nombre de la tierra. Aquí concluyo.

Herido el corazón de lado a lado

quiere morir bajo la paz del tuyo.

                   AFA.

¡Hasta mañana!...