En el agosto de 1936, justo hace 90 años, Federico García Lorca debió estar en México. “El país le habría enloquecido”, dijo Ian Gibson, su excepcional biógrafo que lleva más de seis décadas estudiando la vida y obra del poeta y dramaturgo español.
García Lorca tenía planeado llegar a la Ciudad de México para acompañar a la actriz Margarita Xirgu, que estaba de gira representando obras como “Yerma” en el Palacio de Bellas Artes.
En esos años, García Lorca ya había visitado las capitales teatrales de América: Buenos Aires, Montevideo, La Habana, Nueva York... la única que faltaba era el Distrito Federal.
“En la prensa mexicana anunciaban la llegada del genio español, decían que en 15 días estaría ahí. Federico habría dado todo por llegar a México”, relata Gibson.
García Lorca nunca pisó tierras mexicanas. La madrugada del 18 de agosto fue asesinado en Granada, su tierra natal, por sublevados fascistas tras ser detenido extrajudicialmente. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común sin que hasta ahora se conozca la ubicación exacta.
“Tenía el pasaje (a México) en el bolsillo cuando lo mataron. Él vuelve a Granada en vísperas de su viaje, aquel julio. Vuelve a Granada a despedirse de su familia porque cada 18 de julio se celebraba San Federico, porque todos se llaman Federico, es el nombre tradicional de la familia. Había dado su palabra de no irse a Cádiz para tomar el barco (a México) sin antes de ir a casa unos días”, describe Gibson, quien como nadie conoce la vida de García Lorca.
La vida de García Lorca se apagó a los 38 años de edad, pero su obra es una de las más recordadas y citadas en lengua española. También su acción y compromiso social son parte del dibujo de cuerpo completo que lo eleva a modelo.
(Parte del texto escrito por Mario Gutiérrez Vega para LATINUS).