Noruega despidió este miércoles al rey Harald V con una ceremonia en la Catedral de Oslo en la que acompañaron a la familia real unos 850 invitados, más los miles de noruegos que despidieron a su rey afuera de la iglesia. Después, el cuerpo de Harald fue sepultado en una ceremonia privada con la participación de autoridades noruegas y extranjeras, así como representantes de otras monarquías.
La tumba donde se ubicó el ataúd del fallecido rey, ubicada en el Mausoleo Real del Castillo de Akershus de Oslo, está diseñada para albergar también el féretro de la reina Sonia cuando llegue el momento.
Tras la ceremonia privada, que duró aproximadamente una hora, las banderas del país, a media asta desde el fallecimiento del monarca a los 89 años el pasado 28 de agosto, volvieron a ser izadas al ritmo de una doble salva real (que implica que se hacen dos veces 21 disparos).