En noviembre de este año, dos naves espaciales empezarán a orbitar en torno al planeta Mercurio para analizarlo después de pasar poco más de ocho años de viaje hacia el planeta más pequeño del sistema solar y el más cercano al Sol.

Las cápsulas, una de la Agencia Espacial Europea (ESA) y otra de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), unidas entre sí, se separaron de su nave nodriza este jueves y encararon el tramo final de su viaje, tal como estaba previsto. 

Si todo sale bien, las cápsulas acopladas —conocidas en conjunto como BepiColombo- entrarán en órbita alrededor de Mercurio en noviembre y se separarán una de otra en diciembre para cartografiar y estudiar todo el planeta desde distintas altitudes. Aún les falta recorrer aproximadamente 3 millones de kilómetros para llegar a su destino, luego de casi 8 años de viaje.

Sólo otra nave espacial, la Messenger de la NASA, ha explorado este desconcertante y abrasador planeta, apenas un poco más grande que nuestra Luna.

"Mercurio es diminuto y aun así alberga algunos de los mayores misterios de nuestro sistema solar", comentó la directora de la misión, Santa Martinez, a principios de semana.

En Mercurio la temperatura puede superar los 427 grados Celsius de día, y de noche la temperatura baja hasta los -180 grados centígrados.

Dada la proximidad de Mercurio al Sol, los ingenieros tuvieron que diseñar la nave para resistir condiciones "extremadamente implacables", detalló Ignacio Tanco, de la Agencia Espacial Europea, jefe de operaciones de la misión.