Entre las casi tres mil víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 también hubo mexicanos. A 25 años de aquella tragedia, sus historias permanecen como parte de la memoria de una de las jornadas más dolorosas de la historia contemporánea.

Cuando las Torres Gemelas fueron atacadas aquella mañana, miles de personas se encontraban trabajando o realizando sus actividades cotidianas. Entre ellas estaban mexicanos que habían llegado a Estados Unidos en busca de oportunidades, para trabajar y construir una vida lejos de su país. El Gobierno de México reconoce oficialmente a 16 mexicanos entre las víctimas mortales de los atentados.

Uno de ellos fue Martín Morales Zempoalteca, originario de Santa Catarina Ayometla, Tlaxcala. Su historia representa el rostro mexicano detrás de una de las cifras de aquella tragedia. Su familia recibió la noticia desde México, mientras las imágenes de las Torres Gemelas incendiadas daban la vuelta al mundo. El 9/11 Memorial conserva su nombre entre las víctimas de los atentados, junto con Antonio Javier Álvarez, Antonio Meléndez, Leobardo López Pascual y Juan Ortega Campos, quienes fueron plenamente identificados en las pruebas de ADN.

Cada uno de esos nombres representa una historia, una familia y una vida que quedó interrumpida aquel 11 de septiembre.

Veinticinco años después, recordar a los mexicanos que murieron en el 11-S significa mirar más allá de las cifras. Significa recuperar sus nombres y reconocer que aquella tragedia también dejó familias mexicanas marcadas para siempre. Sus vidas forman parte de la memoria de un día que cambió al mundo y que, para sus seres queridos, nunca terminó.