Un estudio publicado en Nature confirmó que los pulpos experimentan episodios de sueño activo durante los cuales cambian de color, contraen los tentáculos y realizan movimientos oculares rápidos, en un comportamiento que los científicos comparan con el sueño REM de los mamíferos.
Los investigadores grabaron en alta resolución a 12 ejemplares de pulpo común durante más de 200 horas de sueño, identificando ciclos de 30 a 40 minutos de sueño tranquilo alternados con episodios de 1 a 2 minutos de sueño activo intenso.
La hipótesis principal es que durante estos episodios los pulpos consolidan la memoria y procesan la información visual del día. Si se confirma, representaría un caso de convergencia evolutiva notable, ya que los cefalópodos habrían desarrollado esta capacidad de forma independiente a los vertebrados.